La Alabanza correcta

Los tiburones son animales marinos que se caracterizan por ser carnívoros insaciables, agresivos y rápidos en sus ataques. Todo esto gracias a sus características fisiológicas: sus dientes puntiagudos, sus huesos cartilaginosos y livianos,  favorecen su agilidad. Además son robustos y portadores de un gran instinto depredador.
Contrariamente, el delfín es un mamífero cetáceo mucho más dócil, débil y menos agresivo que un tiburón. Aún con estas características se ha descubierto que el canto o sonido que emite es tan agudo que el tiburón no puede soportarlo.
Un pequeño grupo de delfines nadando en el mar y cantando, puede ahuyentar a los tiburones en varios kilómetros a la redonda.

Resulta llamativo que el simple canto de un animal,  pueda ser su principal arma de defensa ante los posibles ataques de un temible tiburón.

En nuestro diario vivir quizás no tenemos que lidiar con depredadores físicos, pero si nos toca enfrentar toda clase de ataques espirituales.

Cuando una persona está triste, suele sentirse más sensible y todo lo que pasa a su alrededor puede afectarlo aún más. Por ejemplo si alguien que está triste, se dedica a escuchar música con letras deprimentes, esto podría agravar aún más su estado de tristeza o depresión.

Proverbios 25:20 dice: “El que canta canciones al corazón afligido; es como el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que sobre el jabón echa vinagre”

La canción que decides cantar puede ahuyentar la tristeza o afligir más tú corazón. Más allá de un ritmo pegadizo o de una bonita interpretación, al final la letra que repites, es la que afectará tu mente, corazón y espíritu.
¿Cuándo fue la última vez que cantaste una Alabanza  alegre, que te llene de fe, que te haga ver por encima de cualquier problema?, ¿Cuándo fue la última vez que cantaste con tus manos levantadas y con la mirada puesta en tu Salvador?

La canción del delfín es la que en definitiva lo protege de los ataques de un depredador. De igual forma, la Alabanza que entonas, puede ahuyentar la tristeza o hacerla aún mayor.
Permite que florezca en tu interior una canción, un salmo, una alabanza que te fortalezca, que te llene de fe y te conduzca a nuevas alturas.

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