LA PAZ QUE NECESITAS

Todos creen que caminar con un arma en la cintura es garantía de protección, pero en realidad con la misma vara que medimos seremos medidos; caminar en la calles de nuestro País es una amenaza de muerte hasta el Día de hoy. Con más de catorce muertes diarias nunca sabemos si volveremos a casa cada vez que salimos a trabajar, cada vez que abordamos el bus no estamos seguros de llegar al destino final sin pasar antes por un punto de asalto.

Nuestra realidad en El Salvador es dura a 26 años de la firma de los acuerdos de paz, donde se olvidó por completo firmar los acuerdos de paz social; esa paz que inicia en casa y no en las escuelas, esa paz que sobrepasa todo entendimiento humano; esa paz, amigos y lectores, que sólo viene de Dios. Hace cuánto tiempo estás buscando la paz de Dios; no tardes más, Él está en espera de tu persona para dotar tu vida de bendición y abundancia.

Para caminar confiadamente, sólo necesitas sembrar en tu corazón una nueva semilla de esperanza llamada Jesús; es el príncipe de paz, Él es el Mesías esperado, Él es el alfa y la omega, Él es el hijo de Dios, Él es tu única esperanza. El Salvador y el mundo necesita de un Salvador, un líder con éxito en todo lo que emprende, un líder que mucha gente no comprende, un líder que cambie la historia de la vida de muchos, un líder que tenga compasión de muchos; ese líder es Jesús.

Para caminar confiadamente, no le tengas temor a la gente; reconócele en todos tus caminos y Él enderezará tus veredas. Pon tu confianza en su Palabra que es el mapa de la vida, el manual del fabricante; no confíes en tu propia prudencia o experiencia, no te apoyes en tus conocimientos pues la vida te puede arrancar hasta los Cimientos. Somos muchos los que en Él hemos confiado y nuestras vidas han cambiado, dejando atrás nuestro pasado los pecados de mi vida Dios por medio de Jesucristo a expulsado.

Amigos y lectores, críticos y detractores no puedo cerrar este pensamiento sin recordar que vivimos en El Salvador, País que vivió una guerra civil; raza luchadora de abolengo Pipil gente con mucho garbo para el trabajo, un pueblo valiente y en extremo esforzado. Somos un pueblo único, somos un pueblo capaz pero por la falta de amor en nuestros corazones no logramos vivir en paz. Atrévete a ser diferente, no importando lo que diga la gente; camina de la mano de Dios pues Él siempre estará contigo.

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