El más grande acto de generosidad

“Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” (Colosenses 3:13)

La mayoría de las veces relacionamos la palabra generosidad con dar cosas materiales pero, aunque es importante la manera como administramos todo lo que el Señor nos ha dado para bendición nuestra y de los demás, por encima de todo ello se encuentra lo que se guarda en nuestros corazones, ya que de nada sirve honrar con bienes el nombre del Señor por medio de ayudar al otro, si nuestros corazones se encuentran cargados de resentimientos, envidias, odios y todo aquello que no nos permite avanzar en nuestra vida espiritual.

El más grande acto de generosidad que podemos tener para con nosotros mismos, es dejar de cargar con todas esas malas cosas que nos han sucedido en nuestro pasado, perdonar al otro por todo lo que nos pudo haber hecho, y continuar hacia adelante en Cristo Jesús, aprendiendo que nuestro hermano es tan vulnerable a caer como lo somos nosotros, y que simplemente su lucha es distinta a la nuestra, pero es el amor de nuestro buen Dios el que nos redime a todos.

No somos quien para juzgar a nuestro prójimo, no estamos exentos de tropezar nuevamente, y es por ello que la tolerancia de los unos con los otros, el aceptar las diferencias que tenemos como personas, y lo imperfectos que somos todos, es la encarnación de la generosidad que realmente nos pide el Señor en nuestros corazones, porque el amor es la política de Dios, el perdón y la reconciliación la ley de Jesús y la restauración es la justicia del Santo Espíritu.

Reto de la semana:  llénate del Espíritu de Dios y libérate de corazón de todos aquellos resentimientos que puedas estar guardando contra alguien, perdonándole en el nombre de Jesús y bendiciéndole ante el Señor.

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