“Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría”. (Eclesiastés 9:10)

Ser un verdadero valiente del ejercito de Dios, es aprender a reconocer los tiempos y momentos justos para hacer todo aquello que Él nos ha encomendado, estar dispuestos a renunciar a aquellas cosas que no hacen parte del propósito del Señor en nuestras vidas aún cuando no lo queramos hacer, y poner todas nuestras fuerzas en alcanzar todo lo que nos haya confiado nuestro Padre Celestial, sin medir costos y sin tener en cuenta las circunstancias que estemos viviendo, porque si el Señor te lo ha encomendado es porque Él sabe que lo puedes lograr.

Cuando es tu fe la que te hace caminar, la que te hace levantarte y seguir adelante, entonces será el Señor quien apareje todas las cosas para que llegues hasta tu objetivo; no olvidemos que esta batalla no la estamos dando solos, y si nuestro amor por Su obra es como Él nos lo ha enseñado, entonces Su gracia y favor sobre nosotros será inclusive mayor a todo aquello que hayamos imaginado algún día.

Es momento de dejarlo todo en el campo de batalla, de utilizar todas las herramientas con las cuales nos ha equipado Dios para conquistar los montes que se nos han confiado, porque el momento de trabajar por Su obra es ahora, el tiempo de usar nuestros dones y talentos es ahora, porque todo lo que se nos ha entregado en la tierra es para glorificar Su nombre, y la mejor ofrenda de amor hacia Él que podemos tener, es rendirle un tributo de agradecimiento, cargado de la salvación de muchas almas que lleguen a Sus pies por medio de nosotros.

Pregúntale al Señor que es lo que Él quiere que hagas con todo lo que te ha dado, Él responderá y si obedeces el peso inconmensurable de Su gloria vendrá sobre ti.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *