prosperado en todas las cosas

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” (3 Juan 1:2) 

Parte importante de entender el llamado de Dios, es comprender que Él no sólo nos esta llamando como siervos, sino que también nos ve como Sus hijos, con ojos de amor, y es debido a esta compasión que ha tenido por nosotros que nuestro amado Señor, busca equiparnos de tal manera, que mientras cumplimos Su propósito en nuestras vidas, también seamos prósperos y bendecidos según los anhelos de nuestro corazón, ya que la batalla de la fe que nos ha confiado el perfecto Creador, no sólo busca nuestra salvación, sino también que disfrutemos de nuestra vida en la tierra como coherederos de la gracia de Dios.

Entonces no esta mal querer ser prósperos en nuestro paso por el mundo, nuestro Padre Celestial es dueño del oro y de la plata dicen las escrituras, y por tanto somos hijos de un Rey rico, poderoso y sobrenatural, pero debemos cuidar que el deseo de bendición en todas las áreas, no se conviertan en avaricia, pues es necesario guardar siempre nuestro corazón, ya que de el mana la vida, y es trono del Espíritu Santo en nosotros.

Sueña en Cristo Jesús, decreta en Su nombre la obtención de todo aquello por lo cual haz luchado, alineando tu corazón al corazón de Dios, y todo aquello que pidas creyendo se te será concedido, pues ante una alma dispuesta a servir, honesta, obediente y transparente para el Señor, las ventanas de los cielos son abiertas dejando derramar un favor especial, un favor distinto y único, un favor con la capacidad de aparejar todo lo que sea necesario para que el peso de Su gloria descienda sobre ti, bendiciéndote de maneras con las cuales ni siquiera habías soñado antes.

Vuelve la mirada a Cristo, a buscar agradarle a Él, y será Él quien te exalte en todo aquello que necesitas, porque nuestro Señor ve corazones no personas.

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