Guarda siempre lo mejor

“Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros”. (2 Timoteo 1:13-14) 

Perseverar no sólo se trata de insistir cada día en lo que deseamos o se nos ha confiado, también es encontrar esa determinación en nosotros para cada día continuar avanzando en el camino de la fe, haciendo conciencia de la importancia de mantener nuestra relación con Dios por medio del Espíritu Santo que ahora mora en nosotros, así como valorar como tesoro más preciado la salvación que por amor, gracia y misericordia el Señor Jesús nos ha regalado pagando precio de sangre por ella.

Somos pues perseverantes en Dios, cuando guardamos Su palabra y Sus enseñanzas, cuando decidimos confiar en Él y en las promesas que tiene para nosotros, pero también al comprender que para alcanzarlas es necesario colocar todo de nosotros, esforzarnos y ser valientes, porque nuestro amado Señor en Su infinita y perfecta justicia honra a aquellos que primero que todo le honran y segundo, a aquellos que trabajan incansablemente por Su obra.

Continuemos entonces avanzando en el propósito de Dios para nuestras vidas, hagamos todo aquello que Él nos manda, sirvamos con diligencia, amor, entrega, compromiso y pasión en todo lo que se nos confíe, porque la recompensa que proviene del Padre es mayor a cualquier galardón que podamos recibir aquí en la tierra, esperanzándonos entonces en las coronas que recibiremos en los Cielos, y el puente que ayudamos a construir en Cristo Jesús para todos aquellos que necesitan conocerle, ser transformados y recibir Su salvación.

Deja de lado los anhelos materiales de este mundo, y por el contrario enfócate en el mundo espiritual y la vida eterna que es la mayor victoria que puedes alcanzar en Cristo Jesús.

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