Aviva el fuego

2 Corintios 5:1  

Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos”. 

 

Es excelente que podamos disfrutar en la tierra de todas las bendiciones que el Señor nos ha confiado, ya que Él nos ha llamado a gobernar justamente para que gocemos de todo lo que ha dispuesto para nosotros, sin embargo, es necesario que siempre tengamos claro que todo esto es pasajero, y que ninguna de las cosas materiales que podamos obtener en este sistema natural hace parte verdaderamente de quienes somos delante del Rey.  

Al establecer nuestras prioridades debemos tener tanto en nuestra mente como en nuestro corazón que el primer lugar en nuestras vidas es para nuestro amado Señor Jesús, y que todo lo demás, lo que hayamos conseguido, lo que hayamos acumulado e incluso por lo que estemos trabajando ha sido posible gracias a Su misericordia, y que si fuese necesario disponer de todo ello, con gusto lo haríamos pues nuestra mirada se encuentra fija solo en el Padre.  

Alimentemos cada mañana nuestra fe, afiancémonos en el galardón supremos que tiene Dios para nosotros, el cual es la vida eterna, porque al final de todo, únicamente el estar en Su presencia al finalizar nuestras vidas, será lo que importe. Dispongamos nuestros ojos y oídos de fe para ver y escuchar lo que en verdad necesitamos, anhelemos seguir el camino que tiene preparado nuestro Señor sin fijarnos en las circunstancias, y entonces de esta manera estaremos listos para ver ocurrir en nuestras vidas cosas mucho más grande de las que pudiéramos llegar a imaginar.  

Limpia con total franqueza tu vida de todos aquello ídolos o apegos que hayas podido haber desarrollado, y vuelve tu corazón al Señor, aviva la presencia del Santo Espíritu en adoración y cosas sobrenaturales volverán a ocurrir en ti de parte de Dios. 

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