Si podemos ser bien sinceros con nosotros mismos estaremos de acuerdo en decir que quien nos quitó tanta necedad de nuestra vida, fue el Señor, cuando le conocimos todos quedamos impactados por su gran amor, desbarató uno a uno nuestros argumentos y nos liberó de toda nuestra necedad y vana manera de vivir.

Hoy al recordar nuestro pasado debe ser para alegrarnos, al reconocer la obra maravillosa que ha hecho en nuestra vida. En ocasiones cuando hablamos con personas desconocedoras del evangelio, tendemos a asombrarnos de que no entiende el Mensaje del amor de Dios, olvidamos por momentos que la mayoría de nosotros, no solamente fuimos tan necios, sordos y tercos, sino groseros con quien nos compartía su fe, al punto que si no hubiese sido por la gran misericordia del Señor,ni estaríamos leyendo esta reflexión;

Así que hoy congreguémonos con tanta gratitud en nuestra alma y pidámosle a Dios, nos ayude a llegar a las personas que por su necedad, no han podido recibir del gran amor de Dios que está disponible siempre para todo aquel que decide dar ese paso de fe y permitir que el Señor les muestre el camino, para dejar toda necedad en el pasado.

Así que, con un corazón agradecido congrégate, porque fue Dios quien te perdonó y quitó de tu ser toda necedad y dolor de tu alma. Bendiciones.