El Bambú Chino

En una ocasión un hombre se sentía desanimado al ver que para ese entonces su vida no había avanzado tanto como esperaba, reviso las resoluciones que tiempo atrás había hecho y según sus apreciaciones, nada había cambiado. Consideraba ser la misma persona, con los mismos defectos y problemas. Así que sintiéndose desesperanzado fue hablar con alguien a quien estimaba y consideraba ser un maestro. Aquel Hombre, luego de haber escuchado detenidamente las quejas de su amigo, le dijo:

“Querido amigo ¿sabes cuánto demora el gigantesco bambú chino para crecer y alcanzar el impresionante nivel de altura que lleva dentro? El hombre procedió a responder: “No, no lose”. Entonces el maestro decidió explicarle:

“Luego de que es sembrada la planta, durante el primer año es regada y fertilizada pero no ocurre nada. Luego de su primer año vuelve a ser regada y fertilizada por otro año y nada sucede, al tercer año se le dan las mismas atenciones pero nada acontece y así sucede año tras año. Sin embargo aunque los resultados de la planta no sean apreciables durante todo este tiempo, el que la planto debe continuamente regarla y fertilizarla, sin dejar de hacerlo bajo ningún concepto porque es solo dando continuidad a esto, que en el séptimo año la planta que estaba oculta a la vista de todos y parecía ser inexistente, se dispara hacia el cielo y en solo seis semanas luego de haber brotado de la tierra, crece hasta llegar a alcanzar 40 metros de altura. Entonces partiendo de esto ¿Cuánto tiempo demora realmente el bambu chino, en alcanzar su asombroso nivel de altura? Seis semanas respondió el hombre. A lo que el maestro objeto: No. Ese es tu error. Su tiempo real de desarrollo demora realmente 7 años, porque si el que sembró la planta la hubiese dejado de regar, en el transcurso del tiempo, lo que estaba sucediendo con el bambu internamente se hubiera paralizado y a consecuencia de eso hubiera muerto. Ya que aunque no se podía apreciar, desde que fue plantada y hasta el séptimo año bajo tierra, la planta estaba desarrollando una enorme red de raíces que le harían capaz de sostener el nivel de altura que había de revelar más adelante. De igual modo, el crecimiento en nuestras vidas requiere de paciencia y perseverancia. Ya que cada paso que damos, produce un efecto, que aunque no lo vemos inmediatamente, es parte de la red de raíces que nos sirven de soporte para los altos niveles de crecimiento a los que somos llevados más adelante.

“Miren como el labrador espera el fruto precioso de la tierra, siendo paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tardia. Sean también ustedes pacientes” Santiago 5:7-8

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