LAS BASES ESCRITURALES Y LA HISTORIA DEL MOVIMIENTO CELULAR

La iglesia cristiana nació con 120 personas que oraban en el aposento alto. El día de Pentecostés 3,000 personas se convirtieron al evangelio. En un solo día la iglesia multiplicó su membresía 25 veces.

¿Cómo hicieron los Apóstoles para atender a tantas personas? La iglesia no tenía un local a donde ir. Si solamente los Apóstoles bautizaron eso significa que cada uno de ellos tuvo que bautizar en un solo día un promedio de 250 nuevos conversos. Pero, al fin y al cabo el bautismo es algo que se hace una vez en la vida. Pero, ¿Cómo hacer para atender, dar seguimiento y discipular a cada una de esas personas?
La única alternativa para los Apóstoles fue distribuir a los nuevos conversos entre los ciento veinte que oraban en el aposento alto. Ellos llegaron a ser los primeros “líderes” de células.

Estos ciento veinte líderes llevaron, cada uno, una parte de la multitud a sus hogares y allí comenzaron a compartir con ellos las enseñanzas del evangelio, recordando los dichos del Señor Jesús. De ésta manera la Iglesia pudo dar atención a los primeros conversos.
La Iglesia del Nuevo Testamento comenzó teniendo dos tipos de reuniones. Las reuniones en LAS CASAS y las reuniones en EL TEMPLO (Hechos 2:46).
¿A qué se refiere la Biblia cuando dice que los cristianos se reunían en el templo? Se refiere al templo judío el cual no era un local para recibir personas. Era un edificio relativamente pequeño diseñado para impedir el acceso a las personas. Solamente el sumo sacerdote podía entrar una vez al año.

Los cristianos se reunían en el patio del templo, no dentro del templo. No había en Jerusalén otro lugar donde se pudiera dar cabida a tantas personas. Además, por ser un lugar público, era adecuado para la presentación del mensaje de salvación.
Resumiendo. La Iglesia del Nuevo Testamento tenía dos tipos de reuniones:
La celebración: Que se realizaba en lugares públicos. Era una reunión masiva de los cristianos.
Las reuniones en las casas: Era lo que hoy llamamos células. Era una reunión de un grupo pequeño.

Las iglesias celulares alrededor del mundo tienen sus celebraciones en sus auditorios y las reuniones en las casas.
Dado que la Iglesia del Nuevo Testamento no tuvo locales para el culto cristiano acostumbraba reunirse en las casas de los creyentes (Hechos 12:12; romanos 16:3-5; Colosenses 4:15; Filemón 2).

La clave del crecimiento en la Iglesia del Nuevo Testamento es que sabía equilibrar sus reuniones grandes y pequeñas, la celebración y las células. Actualmente, las iglesias más numerosas en el mundo son todas iglesias celulares y todas dan énfasis a ambas reuniones.

En el año 312, con la institucionalización del cristianismo, la Iglesia comenzó a perder su equilibrio entre la celebración y la célula. La Iglesia dejó de reunirse como comunidad de Cristo en las casas para edificar locales dedicados al culto cristiano. Estos locales se convirtieron posteriormente en las grandes catedrales. La Iglesia perdió su énfasis en el trabajo de todos los creyentes y se lo dejó solamente a los “sacerdotes”.
En 1517 Martín Lutero impulsó la Reforma con lo cual logró una transformación en la teología pero dejando intacta la estructura de la Iglesia. Posteriormente los Anabautistas añadieron a la transformación teológica la transformación de las estructuras eclesiales.

Perseguidos por Católicos y Protestantes los Anabautistas volvieron a reunirse en grupos pequeños. Más tarde los Puritanos siguieron la tradición de reunirse en grupos pequeños.
En 1738, inspirado por los Moravos, Juan Wesley comenzó a organizar sus “círculos santos”. Estos eran grupos pequeños donde los creyentes se reunían para orar, estudiar la Biblia y animarse unos a otros. Para Wesley las conversiones sin asistir a un grupo pequeño no valían mucho.
Al final de su vida Wesley había logrado abrir 10,000 células con una asistencia promedio de 100,000 personas.

EL MOVIMIENTO CELULAR MODERNO
El padre del movimiento celular moderno es el Pastor David Yonggi Cho, quien inició su iglesia en 1958 en una vieja carpa ubicada en un barrio pobre de Seúl, Corea del Sur.
Para 1961 había alcanzado sus primeros 600 miembros. En 1964 sufrió un colapso debido a su intenso trabajo. Como resultado de su enfermedad que lo recluyó en cama por dos años, descubrió que el modelo de la Iglesia del Nuevo Testamento había sido el de pequeños grupos en las casas. Apoyándose en las mujeres de su congregación inició con 20 células.
Para 1970 había alcanzado sus primeros 18,000 miembros. En 1980 alcanzó los 150,000. En 1987 alcanzó los 700,000 miembros. En la actualidad su iglesia continúa creciendo y ha ido distribuyendo sus nuevos miembros entre 21 iglesias satélites.
La Iglesia del Dr. David Yonggi Cho es en la actualidad la iglesia más grande del mundo y de la historia del cristianismo.
Dios ha restaurado a su Iglesia el modelo del Nuevo Testamento. La combinación de las reuniones de celebración con las células no es una idea humana sino el modelo que las Escrituras y la historia demuestran ha sido el sistema de Dios para el crecimiento de su Iglesia.

EL PASTOR Y SU VISIÓN DE CRECIMIENTO
El Pastor ocupa un lugar preponderante dentro del sistema celular. Las células no funcionan de manera mecánica, es la obra de Dios y ésta no puede ser realizada si se desliga de los ministros.
Consecuentemente, el ministro es parte indispensable del sistema celular. Una iglesia puede poseer un sistema celular adecuado pero si el Pastor no es un varón de Dios las células no funcionarán. En cambio una iglesia pudiera no tener el sistema celular pero si el Pastor es un varón de Dios la iglesia crecerá.
No solamente es necesario comprender los componentes del sistema celular; es vital que el Pastor comprenda que su ministerio es clave para el buen funcionamiento de las células. El Pastor es el motor que energiza el trabajo celular.
Para que suceda algo diferente en el crecimiento de una iglesia es necesario que el Pastor comience a pensar diferente y a ejecutar los cambios que sean necesarios. Si seguimos haciendo siempre lo mismo es imposible obtener resultados distintos.
Para que eso sea posible el Pastor debe crecer. Ninguna iglesia crecerá más que su Pastor. Una iglesia grande solamente puede ser sostenida por un Pastor que sea grande a los ojos de Dios.
El Pastor debe crecer en su LLAMADO. Ser Pastor no es ejercer una profesión para la sobre vivencia diaria. Es cumplir con el llamado de Dios para desarrollar la labor de la salvación eterna. Es el guerrero que pelea las batallas de Dios.
Si el Pastor no ve el púlpito como el altar donde ha de derramar su vida a favor de los perdidos es mejor que se olvide de las células y del crecimiento.

El Pastor debe crecer en ORACIÓN. La vida de oración es característica de las iglesias celulares. Pero las iglesias no se dedicarán a la oración sino bajo el ejemplo de su Pastor. El trabajo celular se impulsa sobre las alas de la oración.
El Pastor debe crecer en PASIÓN. El ardor de la iglesia para el trabajo celular solamente puede desencadenarse a partir de un Pastor ardiente. Un Pastor lleno de dudas, tímido, desinteresado no podrá encender la llama entre la congregación.
El Pastor debe vivir su visión y transmitirla con fervor a sus ovejas. Más que las palabras, las ovejas entienden el lenguaje del ejemplo. Nadie podrá permanecer sentado si ve a su Pastor ardiendo por salvar las almas perdidas.
El Pastor debe crecer en su DEPENDENCIA DEL ESPÍRITU SANTO. El Espíritu Santo no es solamente una doctrina estampada en algunos libros de teología. Es la persona real que debe dirigir los destinos de su Iglesia. El Pastor debe aprender a escuchar la voz del Espíritu. Sus mensajes deben ser recibidos en la cámara secreta de oración en una dependencia humilde del Espíritu de Dios.
El Pastor debe crecer en la PALABRA DE DIOS. La pasión que no se fundamenta en la Palabra de Dios es solamente emoción. Las emociones son pasajeras y toda visión basada en emociones no contará con la perseverancia que el trabajo celular amerita. Sin un sólido y creciente conocimiento de la Palabra de Dios no puede asegurarse la conservación de una iglesia numerosa. Sin Palabra sólida la iglesia puede crecer como la hierba, alta pero débil. La idea es que crezca como un roble, alta pero sólida.

El Pastor debe ser un amante del conocimiento de Dios y de sus obras. No es un cazador de novedades religiosas. Debe ser una persona dedicada al estudio de las Escrituras y de aquellas herramientas que le permitan ofrecer un mensaje que sea vianda sólida para las ovejas.
El Pastor debe crecer en CONOCIMIENTO. Los desafíos de una iglesia numerosa son multifacéticos. El Pastor tendrá que enfrentar y resolver situaciones de índole diversa. Eso requerirá amplios conocimientos de los elementos que son importantes para la atención y dirección de la iglesia. Esos elementos son todo el saber humano. Por la misma razón el Pastor debe ser incansable en su búsqueda del conocimiento y de la verdad.

El Pastor debe crecer en SANTIDAD. La santidad se posee o no. No se puede ser santo solamente en cierta medida. La santidad debe ser total.
El carácter real del Pastor es aquel que se muestra cuando se está a solas. Quien desee que su iglesia crezca debe también crecer en integridad, pureza, justicia, verdad y honestidad.
El Pastor debe crecer en HUMILDAD. Un hombre soberbio será aplastado por el peso de la reputación de estar al frente de una congregación numerosa; pero el hombre humilde no puede ser aplastado por el reconocimiento humano. Él ya fue aplastado por la mano de Dios.
Los elementos que se han mencionado pueden encontrarse de manera más amplia en el libro “El Siervo de Restauración”, publicado por Iglesia Elim.

Cuando un Pastor reúne éstos elementos podrá proyectarse para recibir de Dios la visión para su ciudad, país o el mundo. Con tales características el Pastor no encontrará mayores dificultades en comunicar a sus ovejas el entusiasmo y la disciplina necesarios para impulsar el trabajo celular.

El Pastor celular debe creer en verdad en las células. Piensa en ellas, trabaja con ellas, predica de ellas, sueña con ellas. El Pastor celular lee sobre el tema, se informa, se relaciona con hombres claves en el movimiento celular, pregunta, investiga. Respira células y transmite tal pasión a sus ovejas.

QUE ES UNA CÉLULA Y COMO SE MULTIPLICA
Antes de definir qué es una célula es importante establecer la diferencia entre una iglesia con células y una iglesia celular.
Una iglesia con células es aquella donde el trabajo con células es solamente otro departamento de la iglesia al lado del departamento de señoras, de jóvenes, de caballeros, de niños, etc. Las células son otra actividad más de la iglesia. Una iglesia con células es aquella donde el Pastor nombra a un encargado del departamento de células de la misma manera que existe un encargado para los otros departamentos y programas con los que la iglesia trabaja.

Una iglesia celular es aquella donde el trabajo con células es la actividad de la iglesia. Es una iglesia con un solo departamento: las células. En una iglesia celular el Pastor es el que está al frente del trabajo sustentando la visión, estableciendo las metas, evaluando resultados, usando su creatividad para perfeccionar la aplicación del sistema. El trabajo celular no se delega en un encargado.

Mucho se ha repetido que en una iglesia celular el trabajo con células es la columna vertebral. Nada sustituye el papel que las células juegan en la vida de la iglesia.
Otro concepto básico que es necesario definir es referente a la diferencia entre un grupo pequeño y una célula. Toda célula es un grupo pequeño pero no todo grupo pequeño es una célula.
Un grupo pequeño es cualquier cosa que siendo pequeña es también un grupo. Hablando de grupos de personas pudiera decirse que cualquier reunión con menos de 15 personas es un grupo pequeño.
Dentro de esta definición de grupo pequeño entra cualquier reunión de hermanos que se realiza para tener comunión, para tomar café, para discipular, para que los jóvenes tengan confraternidad, etc. Todos los mencionados son grupos pequeños y alguna utilidad podrían tener para la vida de la iglesia, pero, ninguno de ellos es una célula.

DEFINICIÓN DE CÉLULA:
Es un grupo de 4 a 15 personas que se reúnen semanalmente fuera del edificio de la iglesia con el propósito de evangelizar, confraternizar y edificarse, y que están comprometidos en las funciones de la iglesia local.
Los componentes de una célula son la evangelización, la confraternización y la edificación.

En una célula hay crecimiento en número, en la relación con los demás y en la relación con Dios. Si alguno de estos tres elementos está ausente entonces tenemos un grupo pequeño pero no una célula.

Los tres componentes de la célula deben estar equilibrados. Si se enfatiza la confraternización sobre los otros dos elementos la célula se deformará para enfocarse en dinámicas de comunión y descuidando la formación de nuevos líderes. Si se enfatiza la edificación la célula se deformará y pondrá su mirada hacia adentro olvidándose de los perdidos. Si se enfatiza la evangelización la célula perderá eficacia porque muchos saldrán por la puerta trasera al no equilibrarse la comunión y la edificación.
El objetivo fundamental de la célula es la multiplicación. La meta de cada célula es la multiplicación. Las células saludables y que guardan un equilibrio entre sus componentes son las que se multiplican.

Las células se multiplican cuando sus miembros aumentan. El propósito del sistema celular es mantener pequeño el número de personas que asisten a una célula. Las células que tienen más de 15 asistentes comienzan a perder su propósito.
Para que se produzca la multiplicación de una célula es necesario que se produzca un proceso que incluye diversos elementos. El invitar a personas no creyentes a la célula es parte del proceso de multiplicación, pero no lo es todo.
El proceso, ciertamente comienza con la invitación de personas no creyentes. Luego se les debe evangelizar hasta lograr su conversión. Después de su conversión se les debe visitar sistemáticamente, luego se les debe animar a que se congreguen y reciban ayuda pastoral. Entonces serán alentados, bautizados en agua y serán capacitados para que lleguen a convertirse en nuevos líderes.

Solamente cuando se sigue este proceso es cuando la célula se multiplicará.
Otros elementos importantes para lograr la multiplicación de las células son:
Orar cada día por los miembros de la célula.
Confraternizar con los asistentes.
Invitar a nuevas personas.
Cuidar de los que ya recibieron a Cristo.
Animar a otros para que se conviertan en nuevos líderes.

Hay dos formas de multiplicación celular:
La multiplicación madre-hija. Ocurre cuando una célula, al multiplicarse, genera una nueva célula hija. Al continuar creciendo la célula madre puede continuar generando nuevas células hijas.
Plantar células. Ocurre cuando se abre una nueva célula sin necesidad que se haya originado de una célula madre. Cuando existen condiciones para abrir una célula en un lugar donde antes no habían se está plantando una célula.

CUALIDADES DE LOS LÍDERES Y LOS ANFITRIONES
El Dr. Joel Comiskey, experto en el ámbito mundial en el movimiento celular, realizó una encuesta entre 700 líderes celulares en las 8 iglesias más grandes del mundo con el propósito de determinar cuáles eran los factores que hacían a los líderes tener éxito en su trabajo. La encuesta se realizó en 1996 en iglesias que se encuentran en países diferentes, con distintos idiomas, culturas y costumbres.

La encuesta mostró aquellos elementos que NO tienen nada que ver con el éxito como líder de célula, esos elementos son:
Edad.
Estado civil.
Sexo.
Educación.
Personalidad.
Dones espirituales.
La encuesta demuestra que tanto las personas introvertidas como las extrovertidas tuvieron éxito en multiplicar sus células. Dios usa la personalidad que ha dado a cada cual.
Hay mujeres que piensan que el liderazgo es un asunto de hombres pero la encuesta demostró que tanto hombres como mujeres pueden tener éxito como líderes. Un dato interesante: más del 80% de los líderes en la iglesia del Pastor David Yonggi Cho son mujeres.
También existen las personas que piensan que para ser un líder eficaz se necesita tener un don de Dios. La encuesta no muestra ninguna conexión entre dones particulares y el éxito como líder celular. Las necesidades de la célula son suplidas por la suma de los dones de cada uno de sus miembros. No es necesario que el líder posea todos los dones.

Otra idea común es la de pensar que la educación es un elemento esencial para funcionar como líder. La encuesta demostró que las personas que no tienen educación formal son tan efectivos como los que sí la tienen.

Las personas que han hechos cosas importantes en la historia son aquellas que rehusaron ampararse en pretextos para justificar su fracaso. Sobrepusieron a sus defectos sus ideales y convirtieron sus debilidades en gradas de mejoramiento.

Las cualidades de un líder de célula son:

Nacido de nuevo. Hechos 26:16-18.
Bautizado en agua. Mateo 28:19.
Bautizado en el Espíritu Santo. Hechos 18.
Buen testimonio. Hechos 6:3.
Edad responsable. 1 Corintios 13:11.
Miembro de la iglesia por un mínimo de seis meses. 1 Timoteo 4:12.
Comprometido con la iglesia. Romanos 12:11; Hebreos 10:25.
Aprobar el curso de capacitación de líderes. Efesios 4:11.
Cualidades de los anfitriones.
Los anfitriones son las personas que brindan sus hogares para que allí se realicen las reuniones de célula. Sus cualidades deben ser:
Nacido de nuevo.
De buen testimonio.
Miembro de la iglesia.
Hospedador.
Comprometido con la iglesia y sus actividades.
Estas cualidades se aplican a los anfitriones de células permanentes. En el caso de que una célula sea rotativa no existen requisitos, pueden incluso ser personas no creyentes; pero, es importante asegurarse que tal célula sea realmente rotativa y que no esté más de dos o tres semanas en un mismo hogar.

El trabajo principal de un líder es buscar nuevos líderes potenciales. El líder puede ocuparse en llevar invitados a la célula, pero, no debe olvidar que su objetivo primordial es buscar nuevos candidatos a líderes. La meta es convertir a cada miembro de la iglesia en un líder celular.

REUNIÓN DE PLANIFICACIÓN Y DE CÉLULA.
El modelo celular de iglesia Elim se caracteriza por poseer dos tipos de reuniones en las casas: la reunión de planificación y la reunión de célula.

REUNION DE PLANIFICACIÓN: Tiene por propósito evaluar la reunión celular anterior, planear la siguiente, asignar responsabilidades y animar a los miembros de la célula a llevar sus invitados.
La reunión de planificación es fundamentalmente para los miembros cristianos de la célula. Debe realizarse con algunos días de anticipación a la reunión celular a fin que los miembros cuenten con el tiempo suficiente para implementar las recomendaciones recibidas.
Una buena reunión de planificación dará como resultado una buena reunión de célula, una reunión de planificación deficiente dará como resultado una célula deficiente.

La reunión de planificación no es un culto, tampoco es una reunión de oración, tampoco es una reunión para celebrar cumpleaños o para confraternizar. En la reunión de planificación hay oración y confraternización pero su sentido principal es el preparar la próxima reunión de célula.
La reunión de planificación solamente debe durar una hora y el programa a desarrollar es el siguiente:

Oración inicial.
Lectura del Proverbio del día sin comentarios.
Compartir las instrucciones para la semana que el líder recibió de su Pastor en la reunión de supervisión.

Revisar los resultados de la semana anterior.
Planificación de la siguiente reunión de célula.
Atender las necesidades de los miembros.
Asignación de privilegios para la próxima reunión de célula.
Anuncios.
Oración final convenida.

Durante la reunión de planificación el líder debe evitar el ponerse a predicar, debe ser amable y no impositivo y, lo más importante, dar el ejemplo.

REUNIÓN DE CÉLULA: En la reunión celular se cosecha lo que se planificó previamente. La reunión de célula tiene una duración de una hora. Se debe tener cuidado de no caer en la tentación de convertir la reunión de célula en un culto de hogar.
La reunión de célula debe estar envuelta en un ambiente de confianza y no se debe trasladar los cultos de la iglesia a las casas. El evangelio es presentado a los no creyentes de manera práctica, mostrándoles cómo los cristianos viven.
En lo posible hay que evitar poner las sillas una detrás de otra conservando el orden natural del mobiliario en el hogar. Se debe evitar utilizar una mesa y mucho más un púlpito que lo separe físicamente de los invitados.
El programa a desarrollar en una reunión de célula es el siguiente:
Bienvenida. Generalmente la hace el anfitrión.
Oración inicial. La dirige el líder permitiendo a los invitados que escuchen cómo oran los cristianos.
Cantar dos o tres alabanzas. Dirige el líder o un delegado.
Dar la enseñanza de la guía. Lo hace el líder.
Llamado para recibir a Cristo y oración por las personas que se convierten. Lo hace el líder.
Motivación de la ofrenda. Lo hace el líder.
Anuncios. El líder o un delegado.
Oración final convenida.
Después de los puntos anteriores, que se deben desarrollar en una hora, continúa el refrigerio. No hay un tiempo establecido para el refrigerio. Un buen líder es aquel que posee la habilidad de mantener a los amigos en la casa un tiempo adecuado como para mostrarles con su vida lo que es el cristianismo.
Durante el refrigerio los miembros de la célula deben olvidarse de los hermanos y dirigirse a los invitados para saludarlos y confraternizar con ellos. El secretario de la célula toma nota mentalmente de los presentes.
PREPARÁNDOSE PARA UNA REUNIÓN EXITOSA
El deseo de las personas de volver a una célula depende que la misma resulte satisfactoria. Indudablemente, el deseo de todo líder es el poder desarrollar una célula exitosa. Para que ello ocurra es importante tener en cuenta los siguientes principios.
ORACIÓN. En una encuesta realizada entre líderes exitosos de células de diversas iglesias en distintos países se encontró que existe una clara relación entre el tiempo que tomaron con Dios y el éxito en multiplicar su célula.
Orar por los miembros de la célula es el trabajo más importante del líder para unir y fortalecer su célula en preparación para la multiplicación. Los líderes amplían su efectividad al orar diariamente por los miembros de su célula. Al orar se abrirá la puerta para que las conversiones puedan producirse.
Es necesario establecer la diferencia entre lo urgente y lo importante. Lo importante es la relación del líder con Dios en oración mientras que lo urgente es todo aquello que roba su tiempo con Dios.
El Pastor David Yonggi Cho envía a sus líderes celulares a la Montaña de Oración a ayunar y a orar por unos días cuando sus células no están creciendo.
MEDITACIÓN ANTES DE LA REUNIÓN DE CÉLULA. El trabajo de preparación para la célula debe cesar para el líder al menos media hora antes que la misma comience. Debe tomar tiempo para preparar su corazón ante Dios pidiéndole que le dé la llenura del Espíritu Santo.
El líder debe buscar la soledad y la oportunidad de estar en silencio en comunión con Dios. Existen muchas cosas que Dios desea decir antes que inicie una célula. El líder debe tener oídos atentos para poder escuchar las instrucciones del Espíritu.
PREPARACIÓN DE LA ENSEÑANZA. El líder debe estudiar la enseñanza que se le ofrece en la Guía semanal con suficiente anticipación. Si el estudio de la lección se deja siempre para última hora el líder no habrá asimilado adecuadamente las verdades de salvación que deben transmitirse.
Al hacer su estudio el líder debe tomar nota de dudas o preguntas que le surjan para, luego, consultar con su Pastor y estar preparado a la hora de compartir el evangelio con los invitados.
SABER ESCUCHAR. Para que los amigos se sientan con deseos de volver a una célula es importante que se sientan bien tratados. Eso incluye el ser escuchados. Las personas buscan quien les escuche. El líder no solamente debe fingir que escucha sino que debe escuchar en verdad. Los líderes celulares escuchan para mejorar la calidad de su célula al resolver los dilemas y orientar a sus miembros.
TRABAJAR FUERA DE LA CÉLULA. El líder lo es en todo tiempo. Él no solamente atiende a las personas dentro de la célula sino que lo hace siempre que sea necesario. Las personas en su vecindario afrontarán diversas necesidades y la “hora de servicio” del líder no es solamente aquella de la reunión sino una disposición de todo el tiempo de servir al prójimo.
CRECER EN TODO TIEMPO. El líder debe asistir puntualmente a las reuniones de supervisión para ser afinado en el trabajo de llevar las buenas nuevas. No debe olvidarse que el trabajo de capacitación no termina con el curso para líder. La capacitación continúa por toda la vida.
CONSERVANDO LOS FRUTOS DE LA CÉLULA
Un conocido evangelista dijo: “Cuesta diez por ciento de esfuerzo ganar a una persona para Cristo, pero cuesta noventa por ciento hacer que permanezca en la fe”. La verdad de estas palabras se hace evidente en la medida que el número de conversiones se multiplica en una congregación.
Una iglesia que aplique los principios del sistema celular pronto comenzará a ver resultados. Los nuevos conversos vendrán y entonces es cuando el verdadero trabajo comenzará. Para cerrar la puerta del fondo es necesario tomar medidas de atención y cuidado para los nuevos conversos.
Las primeras semanas después de la conversión son críticas en la vida de una persona. Por ello, es necesario entrenar a los miembros de la célula no sólo en ganar almas sino también en cuidarlas. Este cuidado inicia con cuatro visitas que se realizan, una por semana, a los nuevos conversos.
El líder debe capacitar a los miembros de su célula para realizar dichas visitas y debe llevar un control de la manera en que están siendo realizadas.
La visita debe ser en un espíritu cordial, de fortalecimiento, de verdadero interés por el nuevo converso. Dado que la mayor parte de personas que son ganadas para Cristo en una célula han sido invitadas por un miembro de la misma célula, es conveniente que las visitas las haga la persona que comenzó invitando a dicha persona.
La primera visita tiene como propósito explicar y reafirmar lo que significa haber recibido a Jesús como salvador.
La segunda visita tiene por objeto enseñar a los nuevos conversos sobre la virtud de la oración.
La tercera visita tiene como finalidad explicar la importancia de la lectura de la Palabra y animar a la persona a comenzar a leerla cotidianamente.
Finalmente, la cuarta visita, es una explicación sobre lo que es el bautismo en agua y el procedimiento que se necesita para recibirlo.
Con estas cuatro visitas se habrá atendido al nuevo converso durante su primer mes de vida cristiana lo cual es ya un paso importante.
Pero, eso no significa que dicha persona no ha de volver atrás.
Cada cristiano necesita un mentor y éste debe serlo por tiempo indefinido o para siempre. El hecho de haber culminado las visitas programadas no significa que el hermano mentor ha finalizado ya su tarea.
El cuidar de un alma es un trabajo que demanda disposición, amor por el prójimo, abnegación y lealtad. El mentor debe estar al tanto del desarrollo espiritual del nuevo cristiano. Debo orientarlo, alentarlo y animarlo a participar activamente de la obra de Dios. En caso de enfermedad u otra clase de dificultades, el mentor debe ser el primero en salir en busca de su oveja.
Este cuadro demanda un nuevo paradigma del cuidado pastoral. Ya no es posible continuar conservando la idea que el Pastor es quien visita, aconseja, alienta, exhorta y consuela a los santos. En el modelo celular es necesario rescatar el concepto del Nuevo Testamento del sacerdocio de todos los santos para animarse los unos a los otros. Para tener cuidado los unos por los otros.
Al cuidar de los aspectos espirituales, físicos y materiales de los miembros de la célula será posible desarrollar en cada persona un sentido de pertenencia a la iglesia celular por numerosa que ésta sea.
LA SUPERVISIÓN Y LA DISCIPLINA EN EL SISTEMA CÉLULA
La efectividad de los grupos familiares es indiscutible, Iglesia Elim lleva más de catorce años trabajando con células en los hogares y el sistema no se ha debilitado, por el contrario, se consolida más.
Hemos aprendido lo importante que es saber delegar funciones entre los hermanos no sólo para que todos tengan alguna participación sino también para poder atender un número más amplio de personas. No obstante, esto lleva implícito el riesgo de que a medida que aumenta el número de personas que se involucran en esta labor también aumenta la posibilidad de olvidos, errores u omisiones. De ahí la importancia de la supervisión.
La vida del ministro eficaz: Lamentablemente, pareciera que algunos Pastores se hicieron a la idea de que su labor en la obra se limita simplemente a predicar un par de veces a la semana, a visitar de vez en cuando a los miembros, a asistir a funerales y a revisar los programas de la iglesia, esperando pasivamente que el Señor, de alguna manera, bendiga su ministerio con un crecimiento milagroso. Dios nos ha mostrado a través de su Palabra que un Pastor es el siervo que Dios ha puesto en la congregación para orar y velar por las almas, apacentándolas y dirigiéndolas tanto individual como colectivamente. (2Ti.2:14-15 y 4:1-2; Tit. 2:7-8; He. 13:17).
Cómo preparar supervisores eficaces: El Pastor al igual que Moisés, debe saber hacia dónde conduce a la congregación. El es el que más clara tiene la visión y su vida es poseída por ella: todo lo que hace y dice gira en torno a las células y al crecimiento que visualiza en la iglesia. No pierde su tiempo en asuntos que no aportan beneficios a la labor que Dios le ha encomendado. Vela siempre por actualizarse a fin de alcanzar las metas que se ha propuesto constituyéndose en un ejemplo digno de imitar. (1Ti.4:11-12; Tit.2:7; 1Co.11:1; He.13:7).
Esta es la mejor manera de preparar nuevos Supervisores, pues, ellos recordarán mejor las instrucciones que llevan el respaldo del ejemplo. El Pastor debe programar reuniones periódicas con sus Supervisores para informarles de los avances obtenidos, para mostrarles gráficas, estadísticas y las metas a alcanzar. También para darles ideas y estrategias que les faciliten la obtención de los objetivos trazados.
La supervisión eficaz: A pesar de poseer Supervisores capacitados, el Pastor no debe confiarse. Semanalmente debe elegir a uno de ellos y acompañarlo en su supervisión inspeccionando las células de su sector para vigilar que los Líderes estén realizando la labor dentro de los lineamientos establecidos.
Debe vigilarse: Que la reunión de planificación se realice con seriedad, responsabilidad y de acuerdo al programa establecido.
Que toda célula tenga su programa de visitación para motivar y evangelizar a los amigos asistentes como también para consolidar a los recién convertidos y guiarlos al bautismo en agua.
Que cada Líder y Supervisor lleve al día sus controles estadísticos para que haya un claro panorama del estado de cada célula.
Que todos cumplan con sus funciones respectivas. Que el Anfitrión mantenga su hogar limpio y preparado a la hora de la reunión y se ubique en la puerta para recibir a los invitados.
Que los miembros cumplan con su compromiso de invitados.
Que el líder esté preparado espiritual y mentalmente.
Que el secretario de la reunión lleve actualizada la lista de miembros con los datos de cada uno en su cuadernillo.
Que la reunión no tenga el carácter de un culto sino que se realice según el formato establecido: en un ambiente de cordialidad y atención personalizada.
Que la reunión no dure más de una hora, pues, los amigos se cansan y no vuelven a llegar, además que no se aprovecha el tiempo del refrigerio para tener comunión.
Que la atención a todo miembro de la reunión sea constante.
También es de vital importancia velar continuamente por la condición física, familiar y espiritual de cada supervisor, líder, asistente del líder y anfitrión. Para esto se debe asegurar que todos asistan a las celebraciones en la iglesia y sus actividades.